Yoga y ciclismo: la combinación perfecta

Si tuviéramos que nombrar actividades que tienen poco que ver unas con las otras muy posiblemente diríamos algo como: natación y taichi, boxeo y ajedrez, y muy posiblemente yoga y ciclismo. 

Pero más allá de la aparente distancia que las separa: el ciclismo es una actividad de esfuerzo titánico, altas pulsaciones y movimientos rápidos y potentes, mientras el yoga busca la mayor relajación, movimientos lentos y posturas estáticas y abiertas… Añadir el yoga como parte de tu rutina de entrenamiento ciclista puede ser extraordinariamente beneficioso. Si no nos crees, te lo vamos a argumentar, tan solo sigue leyendo.

¿Cómo puede el yoga ayudarme a mejorar como ciclista?

Mejorando la flexibilidad

Es una cualidad deportiva frecuentemente olvidada. Es poco habitual ver a ciclistas estirando los músculos y esto es un gran error. Si no trabajamos nuestra flexibilidad, nuestras fibras musculares tienden a la rigidez y esto puede desembocar en lesiones ¿Habéis oído el proverbio oriental: cuando sopla el viento el junco se dobla y el árbol resiste, pero cuando sopla el huracán el junco se dobla y el árbol se cae? Pues imagino que entenderéis por dónde van los tiros. Si un día hacemos un sobresfuerzo las fibras musculares más flexibles tendrán mejores opciones de aguantar sin romperse.

Además, en los ciclistas es especialmente importante tener caderas flexibles para mantener una correcta posición de la zona lumbar y los músculos posteriores de la pierna (especialmente el bíceps femoral). Si nuestras caderas son muy rígidas, nuestra postura se verá afectada y sufriremos sobrecargas lumbares.

Estabilidad de la zona central del cuerpo

Antes de profundizar vamos a aclarar que el core, a diferencia de lo que algunos piensan, no es la “tableta” abdominal. El core es toda la zona central del cuerpo, incluidos glúteos, lumbares, oblicuos y por supuesto los abdominales. El yoga es una disciplina que trabaja en la estabilidad de la zona como un conjunto. No se trata de lucir abdominales en la playa y no trabajar nunca los lumbares porque no se ven, eso generará desequilibrios que derivarán en lesiones. 

Como os podéis imaginar, esta zona del cuerpo es de vital importancia en el ciclismo. La postura en la que pedaleamos es muy exigente con la zona media de nuestro cuerpo, los tensores de la cadera nacen de aquí, los lumbares nos ayudan a “meter riñón” en esa subida en la que no queremos subir piñones o bajar un plato… Tener un core fuerte es sinónimo de un mejor rendimiento encima de la bici. 

Mejora de la circulación

Aunque practicando ciclismo activamos el ritmo circulatorio y fortalecemos el corazón, esto no significa que mejoremos nuestra circulación sanguínea. Pensad por un momento en la postura sobre la bici, algunos vasos sanguíneos quedan ligeramente comprimidos, la zona torácica tiende a posturas cerradas, etc. El yoga es un ejercicio cuyas posturas trabajan las aperturas corporales, desbloqueando los vasos sanguíneos y mejorando nuestra circulación.

Relajación para un buen entreno

Una de las finalidades del yoga es buscar la máxima relajación, hasta el punto de dejar la mente completamente en blanco. Este estado de paz será tremendamente beneficioso para nuestros entrenamientos ¿A quién no le ha pasado, tener un problema y no rendir igual por la preocupación que genera? 

Una sesión de yoga para desconectar antes de iniciar un entrenamiento puede acabar con este problema. Para los que además compiten, iniciar una carrera o competición en paz, con la mente despejada y en un estado de relajación óptimo -aunque siempre con la tensión necesaria del competidor- puede hacer una gran diferencia.