Top de los errores más comunes del runner

Cuando una persona se adentra en el mundo del running, no va a hacerlo perfecto. Obviamente con el tiempo se irá encontrando con errores que irá solucionando. Así como irá mejorando en todos los aspectos si se esfuerza en hacerlo bien. 

Sin embargo, hay algunos errores que suelen ser muy comunes entre los corredores. En este artículo te presentamos cuales son los errores que más se repiten. Y además, una solución para solventarlos. 

Imitar sin pensar

Actualmente existen diferentes aplicaciones y páginas donde podemos ver los entrenamientos de otros runners. Adoptar el entrenamiento que le funcionó a otra persona no es la mejor elección. Y es que existen muchos factores que influyen en el rendimiento, tales como la genética, el estilo de vida y el propio historial de la persona.

Para esto hay una solución muy fácil, ser individual. Sé consciente de que no existe una forma generalizada y correcta de entrenar. Tienes  que encontrar el entrenamiento que te funciona a ti.

Abarcar demasiado

Si intentas abarcar demasiado y volver demasiado pronto a los entrenamientos después de una carrera, te puede suponer lesiones y pérdida de la motivación. Si empiezas a incluir en tu entrenamiento cuestas, carreras de ritmo, carreras largos, y trabajar como si estuvieras en una maratón, lo más seguro es que acabes con una lesión.

Solventar esta situación es cuestión de alternar entrenamientos de calidad, con entrenamientos más fáciles. Además, tras una carrera, tu cuerpo necesita recuperarse, así que no dudes en tomarte una o dos semanas de descanso. Una vez terminen, tendrás que empezar un periodo de adaptación hacia entrenamientos más duros. Es la única forma de afrontarlos con energía y motivación. 

Demasiado no es la solución

En relación al punto anterior, si estás haciendo “demasiado” lleva cuidado. Si realizas demasiado entrenamiento, si corres demasiado fuerte o con demasiada frecuencia… De nuevo la lesión es un final claro a esta situación. 

Por eso cuando construyas tu entrenamiento, debes medir todas las variables que vas a ejecutar. La frecuencia con la que entrenas, la intensidad de cada sesión, su duración, y el tipo de ejercicio que vas a realizar. Si cambias diferentes variables a la vez, hazlo con cuidado. 

Tomar atajos

Es muy fácil tomar el camino fácil para conseguir los objetivos a corto plazo. Como reducir el entrenamiento al mínimo, hacer planes de cero a experto. Pero la realidad es que a largo plazo estos atajos solo causan frustración a la hora de alcanzar el nivel de forma física deseado. E incluso puede acabar por suponer una lesión que dure más de lo esperado. 

Construir un buen entrenamiento no entiende de prisa, sino que más bien requiere paciencia. Debes dedicarle el tiempo suficiente a entrenar si tienes un objetivo, y aumentar las distancias muy pronto no es la solución. Un proceso de entrenamiento y tus objetivos son tan importantes como los tiempos finales de la carrera.

Ser muy estricto

Aunque es importante forjar un buen entrenamiento, no debes obsesionarte con cumplirlo al pie de la letra. Y es que esto puede llevarte a pasar por alto ciertas cosas que no estén funcionando. Incluso si aún no has conseguido adaptarte a ese entrenamiento, puede acabar en lesión.

La clave es tener claro el enfoque de tu planificación y ser flexible en ello. Tienes que tener una visión general a largo plazo de lo que quieres conseguir. Debes ir adaptándose según como te sientas, ya que incluso las tensiones que acumules de tu vida diaria pueden afectar. 

Consejos de cualquiera

A día de hoy puedes encontrar consejos para tu entrenamiento en cualquier parte. Sin embargo, debes de tener un poco de cabeza y ser esceptico pues no todo lo que leas es cierto o se puede amoldar a ti y tu entrenamiento. 

Aplica estos consejos a tu entrenamiento pero con un pensamiento crítico. Desconfía de todo aquello que te suponga una “solución inmediata”. Cada consejo debe tener un trasfondo detrás sobre el que tienes que cuestionarte continuamente. 

Falta de variedad

La rutina es importante para crear un hábito y un compromiso con tus objetivos. Sin embargo, la mayoría de los corredores se centran en un ritmo concreto, o realizan un entrenamiento una y otra vez sin ir variando y evolucionando. El cuerpo es muy adaptable y necesita de un cambio de estímulo para ir mejorando.

Por eso, establecer una variedad en pequeños detalles de tus sesiones de entrenamiento te ayudará a notar mejoras. Simplemente con cambiar un poco el ritmo en algunos puntos o hacer de vez en cuando tus sesiones más duras te permitirá huir del aburrimiento, y mejorar para llegar a tu objetivo. 

No aprender de los errores

Cometer errores como corredor no tiene porque ser algo malo. De hecho por lo general en la vida a través de la prueba y el error es como más se aprende. Tu plan de entreno perfecto seguramente no será uno estándar que puedas encontrar por Internet, sino uno con el que vayas jugando y adaptándose, aprendiendo sobre la marcha. 

La solución está en tener una mentalidad de mejora y crecimiento. Puedes incluso hacerte un diario con los detalles que no te han funcionado y por qué. Así podrás ir estudiando tu entrenamiento para ver dónde están los errores y solventarlos para evolucionar, cambiar y mejorar.