Tips para sobrevivir al día de la carrera

Cuando algo se hace esperar demasiado y llega el momento de la acción, los nervios empiezan a aflorar. Ocurre en todos los ámbitos de la vida y las carreras no son la excepción. Y como bien sabemos estas sensaciones de ansiedad conllevan un alto grado de despistes que pueden costarnos caro a la hora de la competición.

Una buena puesta a punto final es fundamental y nos permite no tirar por la borda meses de preparación repletos de sacrificio. Por tanto, a continuación nos proponemos brindar algunos consejos a tomar en consideración y afrontar de la mejor manera el día D.

Alimentación: la importancia del desayuno

El factor vital para adquirir energía. Pero a no sobrepasarse: 48 horas antes de la prueba realiza una buena carga de hidratos de carbono con pasta, arroz, cereales y pan en vistas a rellenar bien los depósitos de glucógeno.

Para el desayuno no intentes ningún tipo de revolución. Puede ser altamente perjudicial. Desayuna lo que te sienta bien. Si tomas café con leche todos los días, hazlo en vísperas de la carrera. No lo pases por alto.

Lo ideal sería desayunar a 2 horas de que comience la actividad y 60 minutos antes puedes tomarte una pieza de fruta y unos frutos secos como colación para matar el hambre, ya que la digestión va a estar consumada. Nunca debemos competir en ayunas, pese a que estemos acostumbrados a no comer nada en las primeras horas de la mañana.

No te olvides de la hidratación

Ya sabes que al momento de la carrera debes hidratarte. De hecho lo harás por sentido común. Ahora bien, recomponer la pérdida de fluidos en la competición tiene que ver con la hidratación que desarrolles los días anteriores. Para ello deberemos beber un mínimo de 2 litros de agua al día. La mejor prueba de que tu organismo está perfectamente hidratado es que la orina sea clara, si no es así, deberás tomar mayor cantidad de agua.

La deshidratación hace que el plasma de la sangre disminuya su volumen, provocando que el corazón tenga que latir más veces para enviar la misma cantidad de oxígeno a los músculos. En definitiva, mayor fatiga y en casos extremos riesgos para nuestro organismo. En horas donde el calor es avasallante, la sudoración será mayor y perderemos más cantidad de sales minerales, factor que nos puede provocar calambres, o bien, tirones musculares. Por lo que es necesario reponerse tomando bebidas isotónicas y/o sales minerales en caso de que haya en los avituallamientos.

Zapatillas y ropa: ¡no vayas a estrenar equipación!

Del mismo modo que no hay que innovar con el desayuno tampoco hay que hacerlo con la equipación. Es algo muy tentador el querer estrenar zapatillas o vestimenta el día de la carrera. Pero si no estamos acostumbrados, el calzado rozará en zonas que no teníamos previstas y con las zapatillas la pisada será muy diferente a la que estamos acostumbrados, pudiendo aparecer dolores, molestias e incluso ampollas. Corre con la ropa y el calzado con el que venías realizando la preparación.

En el caso de que el daño sea inevitable, protege la zona de roce: si te sueles rozar en zonas como axilas, pezones o parte interna de muslos, ponte

vaselina. Ya que en las carreras al incrementar la velocidad, se acentúa el rozamiento.

El recorrido tiene que estar en tu cabeza

Es de gran utilidad estudiar de antemano el recorrido que vas a utilizar. Y allí poder detectar cuáles son las subidas más exigentes, las bajadas, los giros, las posibles zonas técnicas y los avituallamientos. 

Asimismo, con el camino en tu mente, puedes crear una estrategia para administrar mejor las fuerzas. Familiarizarte con el camino es planificación pura para que ningún imprevisto nos sorprenda el día de la carrera.

Motivación: sé positivo

El horizonte es claro: lograr la mejor marca posible. Ahora bien, es vital para cumplir nuestros objetivos, estar motivado durante la carrera y en los días previos. La mente maneja nuestro cuerpo. Así pues, cuando estés corriendo debes dejar de lado todos los pensamientos negativos y transformarlos en energía. 

Por supuesto que van a surgir contingencias que escaparon a la planificación, pero allí es donde tiene que despertar tu resiliencia. Piensa en el enorme sacrificio y los meses de entrenamiento que tuviste que afrontar para llegar a ese momento. Y, claro está, en todo el apoyo que has recibido de tus amigos y familiares que seguramente te estén esperando en la meta.

Como venimos marcando en todos los consejos, la semana anterior a la competición es fundamental y en nuestra fortaleza mental influye sobremanera. En las horas previas a la carrera debemos estar estimulados. Lo podemos lograr a través de la lectura de libros, vivencias en foros, ver vídeos de otras experiencias o compartir momentos con algún amigo experto.

Inteligencia para administrar el ritmo

No salgas a quemar las naves envuelto en ansiedad. Sé cauto y entiende que el recorrido es largo por lo que un inicio exagerado nos puede traer consecuencias irreparables. Es normal que por la emoción y el ambiente salgamos muy rápido y no podamos aguantar ese ritmo durante mucho tiempo. Y recuerda, el cuerpo avisa y manda señales. Si nos encontramos bien en el trayecto podemos agregar intensidad gradualmente.

En función de esto, una buena manera para controlarse es, además de utilizar un dispositivo GPS que nos marque el ritmo o una aplicación deportiva para smartphone, ir acompañado por otros corredores que desarrollen un ritmo similar al nuestro y para esto es necesario colocarnos bien en la salida.