Running y lesión: 4 claves para la recuperación

En la actualidad, el número de personas que se inician en una actividad deportiva está creciendo de manera exponencial. Con ello, la cantidad de gente que padece de una lesión por estos motivos, también está aumentando.

Y aunque no lo parezca, la práctica del running se puede convertir en una terapia para una buena recuperación. Aquí podrás encontrar las claves que va a hacer que este proceso sea un éxito. 

Consulta con un especialista

Acudir al fisioterapeuta o al personal sanitario de referencia es el primer punto de una recuperación exitosa. Estos profesionales tienen las herramientas necesarias para hacer de guía en los primeros momentos. Es ahí donde el dolor y la limitación funcional nos impiden seguir con una rutina normal.

Si seguimos sus recomendaciones cada día, el tiempo de recuperación se minimizará, y así conseguiremos volver a la práctica deportiva más rápidamente. Los primeros pasos en esta etapa son claros y hay que seguirlos con cuidado.

La zona dañada debe estar bien protegida, la sintomatología se deberá ir reduciendo con ayuda de calmantes, así como deberemos iniciar poco a poco los movimientos de la zona, siempre dentro de un entorno seguro.

Se debe acondicionar tanto la zona lesionada como el resto del cuerpo, para que tengan una preparación adecuada antes de comenzar a practicar el running.

Trabajar con un preparador físico

Sus conocimientos en el ámbito del ejercicio físico harán que se pueda adaptar la carga de trabajo de cada persona, según su situación concreta. El running puede ser una de las formas con las que empezar a devolver al cuerpo su estado anterior a la lesión.

En un principio, se deben establecer los ejercicios a realizar en una primera fase de calentamiento. Por último, debe haber una fase de enfriamiento, para disminuir el riesgo de reincidencia o de padecer una nueva alteración.

Asimismo, debe quedar claro el tiempo que se debe correr cada día o la distancia a recorrer. Poco a poco el entrenador físico irá indicando la progresión que se debe seguir, así se podrá seguir aumentando la intensidad o la duración de la carrera. Es importante conocer los signos de alarma que deben hacer disminuir el ritmo del ejercicio o incluso detenerlo para evitar mayor daño.

Una alimentación adecuada

Aportar al cuerpo aquellos nutrientes que realmente necesita y eliminar de la dieta todo aquello que no aporta ningún beneficio, hace mejorar la salud en general.

Al disminuir la presencia de sustancias nocivas que puedan enlentecer o alterar los procesos que deben llevarse a cabo en el organismo, se optimizan sus funciones permitiendo que el cuerpo trabaje de forma eficaz. 

Correr, correr y correr

Superar con éxito las etapas anteriores deben hacer que se pueda practicar el running de una manera segura. Se deben seguir teniendo en cuenta las recomendaciones que se hayan dado acerca del ejercicio, tanto como respetar las fases de calentamiento y enfriamiento.

El aumento de carga debe continuar siendo progresivo, siguiendo siempre las pautas del preparador físico, y no tener prisa por alcanzar una nueva meta. Si las molestias reaparecen o la limitación en alguna zona del cuerpo, es importante consultar con el fisioterapeuta para determinar el tratamiento específico que se debe seguir para disminuir la posibilidad de recaer en una lesión

El running: protector ante lesiones

Este deporte es un gran aliado a la hora de recuperarse de un daño físico, pero su importancia no queda ahí. Practicar running de manera habitual, aumentando la carga de trabajo de manera progresiva y adecuada a cada uno, puede hacer que la probabilidad de sufrir una nueva lesión o una recidiva sean mínimas.

El deporte y la salud deben ir de la mano en la prevención, y en el tratamiento de cualquier alteración del estado normal del organismo.