Mindfulness para runners: ¿cómo practicarlo?

Seguro que alguna vez has escuchado hablar sobre el término mindfulness. Pero, ¿qué es eso? Es un método que se basa en la concentración, focalización y en el enfoque de la actividad que estás realizando. De origen oriental, en los últimos años ha experimentado un gran auge. 

Esta técnica no solo se aplica al deporte, sino que cada vez más gente la instaura en los distintos ámbitos de la vida como puede ser el trabajo o la familia. Pero lo cierto es que en el running es en una de las disciplinas donde más se aplica. Y es que los beneficios que presenta son muy numerosos. A continuación podrás ver la relación entre mindfulness y running, y por qué puede serte de gran ayuda para aumentar tus capacidades como corredor.

1- Centra tu mente en tu cuerpo y el entorno

No importa si estás al aire libre o en un espacio cerrado. Practicar running engloba a tu mente, tu cuerpo y también al entorno en el que lo practicas. Estos tres puntos forman una esfera única que los interrelaciona de forma directa.

Cuando te focalizas en tu cuerpo evitas que a tu mente pueda llegar pensamientos externos que influyan en tu desarrollo de la actividad. Por ejemplo, algunos de los puntos en los que centrarte pueden ser la posición que toman tus brazos durante la marcha, longitud de la zancada, así como el tiempo que empleas en la carrera o la progresión entre etapas. Siendo conscientes de estos puntos de tu forma física, los irás adaptando conforme avance la carrera. Aunque en un principio te será complicado centrarte en estos pequeños detalles, solo es cuestión de práctica. 

Asimismo, centrarte en tu entorno también es un punto clave a tener en cuenta. Hablamos de todo lo que te rodea: la dureza del terreno, la inclinación en subidas y bajadas, o los posibles obstáculos que te puedas encontrar por el camino. Poner el foco en ellos te permite hacer tu carrera más llevadera y disfrutar de la marcha a otros niveles. Así, conseguirás que tanto el cansancio como la fatiga pasen a un segundo plano y que tarden más tiempo en aparecer. 

2- Motivación y elogios a uno mismo

El terreno psicológico es un factor determinante a la hora de establecer objetivos o metas que te motiven. Estas te ayudarán a terminar tus entrenamientos con ganas y éxito. Y al tratarse de una actividad individual mayormente, toma una gran importancia la automotivación. Si durante la carrera te dices a ti mismo “tú puedes hacerlo” o “esfuérzate, la recompensa merece la pena”, te ayudarán a continuar en aquellos tramos en los que flaquees.

En el running, cuerpo y mente deben trabajar en sintonía para alcanzar el mayor rendimiento. Nuestro cerebro, con ayuda de la automotivación y el reconocimiento de nuestro propio esfuerzo, segrega hormonas, tales como la serotonina, que incrementan nuestra felicidad y ayudan a disfrutar de forma plena del deporte. Asimismo, también son una gran ayuda a la hora de reducir nuestro nivel de estrés y cansancio.

3- Disfruta de cada fase

Se podría decir que el running se compone por cuatro fases, que serían la preparación, calentamiento, la carrera propiamente dicha y los estiramientos finales. Pero no hay que olvidarse de una quinta fase que incluirá en el resto de la actividad: el descanso. 

Si lo que quieres es mejorar tu entrenamiento en todos los aspectos, es imprescindible valerte del mindfulness en todas las fases del running. Aunque te pueda parecer absurdo, la concentración que pones desde que te preparas las zapatillas y la ropa para salir, serán causantes de efectos beneficiosos para tu cuerpo. Y es que ya estás pre-acondicionándote para la actividad. No centres tu mente solo en la carrera, sino en todo el proceso que te lleva a ella día a día para mejorar y disfrutar cada vez más.