Metas para mantener la motivación en running

Si has llegado a un punto en el que necesitas establecerte un reto para seguir motivado, hay muchas opciones para que no decaigas. Aquí te presentamos algunas de las metas que te puedes marcar para mejorar. Por supuesto, hay muchas más, lo importante es que tú elijas las tuyas y las cumplas.

Completar una carrera de larga distancia

Ponerte como objetivo una carrera en particular, con una fecha determinada y con un plan de entrenamiento estructurado mantendrá tu motivación a tope. Puedes empezar por un 5K o un 10K, que son distancias asequibles para cualquiera con un poco de trabajo y seguir avanzando a media maratón o maratón. Algunos consejos que te ayudarán en el proceso:

  • Márcate un día y un lugar para la carrera.
  • Paga la inscripción de la carrera. Por un sesgo cognitivo que se llama de coste hundido, tendemos a comprometernos más cuando hemos pagado algo, por poco que hayamos pagado.
  • Estructura el entrenamiento de menos a más.
  • Busca alguien para entrenar y apoyaros mutuamente.

También puedes elegir una ciudad con algún tipo de simbolismo para ti y correr allí, el componente emocional es de gran ayuda a la motivación.

Mejorar tu tiempo en una distancia elegida

Una vez que hayamos completado una carrera de media o larga distancia, nuestra siguiente meta será mejorar el tiempo de la misma, es la evolución natural en el running.  Para ello, haz una reestructuración de tu entreno, tienes que hacer una evolución progresiva, hasta alcanzar el objetivo que te hayas marcado.

Correr tu kilómetro más rápido

Es una meta que exige mucho compromiso. Correr largas distancias requiere de mucho entrenamiento, pero a velocidades moderadas puede resultar fácil en unos meses. En cambio, los entrenamientos de velocidad exigen mucha disciplina para mejorar. Al principio se mejora rápido, pero luego se entra en una zona valle donde la mejora es casi inapreciable. Es ahí donde nuestro compromiso se verá a prueba.

Correr una carrera “Negative Split”

Este anglicismo significa correr una carrera y ser más rápido en la segunda mitad que en la primera. Generalmente suele ser al revés, se corre más rápido al principio que al final de la carrera. Si nos marcamos como objetivo hacerlo al revés, no solo tendremos una meta por la que luchar, sino que además aprenderemos a dosificar el esfuerzo de forma magistral. Una habilidad que pocos dominan.

Correr en condiciones adversas

Los días lluviosos, de mucho viento, muy fríos o por el contrario muy calurosos son los días que mayor pereza nos da ponernos las zapatillas y salir a correr. Debes proponerte salir en esos días sin ponerte excusas. La satisfacción posterior es mucho mayor a un día favorable y trabajaremos nuestra fuerza de voluntad.

Sé mejor que tus compañeros

Si alguien más de tu entorno también corre, habla con esa persona de sus tiempos y los tuyos, establecer un pique sano y eso os ayudará a evolucionar mutuamente. Aquí trabajarás tu competitividad a la par que irás aumentando tus registros.