La relación entre estrés y running

Cualquiera a quien le preguntes por sus mayores preocupaciones, te contestará que son su trabajo, su familia, el dinero… Pero hay un factor común que relaciona todas esas preocupaciones y es el estrés. 

Afecta a todo el mundo en mayor o menor medida y provoca cambios en todos los aspectos del día a día. El deporte en general también se ve afectado por los efectos secundarios de esta patología.

Es interesante entender el hecho de que muchas de las personas que practican running lo hacen para eliminar el estrés que les genera su rutina diaria. Y a la vez ese estrés les afecta directamente a la hora de practicar esta disciplina. Hay varios factores a tener en cuenta en este tema.

¿Cuáles son las causas del estrés?

El origen del estrés, es decir las circunstancias que nos generan esa preocupación, afectan indirectamente al desarrollo de la práctica del running. Cuando se dice que una actividad genera estrés, a nivel fisiológico se producen principalmente dos procesos metabólicos: 

  • Aumenta la producción de cortisol 
  • Se alteran los niveles de las hormonas de carácter sexual (testosterona y progesterona en hombres y mujeres respectivamente).

Está alteración hormonal es la responsable, entre otras cosas, de fatigar los músculos y aumentar la degradación y desgaste del sistema esquelético. Lo que se traduce en dificultades para realizar actividad física y, a corto y medio plazo, la aparición del cansancio. La intensidad de nuestra vivencia respecto a las circunstancias influye directamente en la alteración hormonal. Una situación que genere poco estrés provocará una alteración leve en los niveles hormonales. 

He aquí la importancia de intentar controlar nuestras emociones, para no permitir que las circunstancias nos afecten a la hora de hacer running. 

Alteraciones del tracto digestivo

Los runners, por el tipo de práctica deportiva que realizan, son uno de los grupos de deportistas más propensos a dolores de tipo estomacal. El constante impacto que se genera al correr afecta a todas las vísceras, en especial al estómago. Pero no hay que olvidar que el estrés está íntimamente relacionado con las molestias digestivas.

Durante el entrenamiento o una carrera, el ejercicio aumenta las exigencias metabólicas de todo el organismo. La circulación sanguínea aumenta su ritmo y, con ella, el transporte de las hormonas por todo el cuerpo. Si una situación de estrés altera el nivel hormonal, todo el organismo se verá afectado.

Las respuestas ante el estrés

A pesar de todo esto, el hecho de practicar deporte hace que nuestro organismo genere noradrenalina, que es la hormona encargada de controlar los niveles de estrés. Por tanto, el ejercicio físico desencadena la respuesta del organismo ante el estrés de forma natural, sin necesidad de usar medios externos como medicamentos o terapias. El running es una buena herramienta contra el estrés. Esto no quiere decir que sea la mejor ni la más recomendable. Siempre dependerá de múltiples circunstancias y de cada individuo. 

Cuando se produce dolor en el estómago durante una carrera, la recomendación general es detenerse o adaptar el ritmo de carrera hasta reducir la molestia. Muchos runners controlan este proceso de forma automática dadas sus experiencias pasadas, por lo que han aprendido a regular su dolor en carrera. No hay evidencias científicas que demuestren que la ingesta de algún alimento concreto ayude a mejorar el dolor de estómago. Si el dolor persiste durante un periodo mayor o es repetitivo, es recomendable acudir a un especialista.

Cabe destacar igualmente que correr aumenta los niveles de serotonina, lo cual produce a nivel cerebral una disminución de la ansiedad y contribuye a mejorar los niveles de estrés.