La longitud de la zancada perfecta

La zancada tiene una importancia fundamental en el mundo del running. Esto parece una obviedad, pero hay que realzar las numerosas ventajas que puede ofrecer si se hace de forma correcta. Esto suele afectar de forma principal a su longitud, pues es el factor diferencial para conseguir una buena zancada y una forma muy fácil de medir cómo se está realizando. Muchos corredores se hacen de forma frecuente las mismas preguntas: ¿Se puede mejorar la longitud de la zancada? ¿Hay una longitud de la zancada perfecta, o es un ideal inalcanzable?

Zancada y velocidad, ¿relación o casualidad?

En primer lugar, es necesario poder separar conceptos, pues la zancada no es lo mismo que la velocidad. Es obvio que tiene mucho que ver, pues si se logra una gran eficiencia en la zancada, aumenta la velocidad. Pero es mucho más complejo, pues no es una de las causas principales por las que el corredor debe intentar alcanzar la zancada perfecta.

No obstante, sí es cierto que lograr una buena zancada ayudará a mejorar la velocidad. Sus efectos no son inmediatos, sino que requieren de mucho entrenamiento y una gran técnica. Es uno de los grandes objetivos finales, pese a que exista la creencia de que la velocidad lo es todo en el running. Por tanto, son complementarios, pero no es una relación directa.

Por otro lado, hay que establecer un matiz muy importante. Las condiciones de carrera no siempre van a ser las mismas. Una misma persona puede correr de forma diferente, atendiendo sobre todo a un criterio clave: el terreno. Es bastante evidente que no es igual correr cuesta arriba que cuesta abajo, por ejemplo. Esto afecta a la propia velocidad, pero sobre todo a la zancada, pues se modifica sustancialmente. Otro factor muy importante puede ser el cansancio del corredor, lo que le haga dar zancadas cada vez más cortas y tardar mucho más en realizar el mismo recorrido.

¿Cuál es la zancada perfecta?

Hay que entender que el término de la zancada perfecta, o la longitud de la zancada perfecta, tampoco se puede generalizar. Esto quiere decir, que no es igual para todo el mundo ni que es un valor indiscutible. Hay corredores que pueden rendir mucho mejor con un tipo de zancada concreta, y otros que no. Por eso, atender a las particularidades de cada deportista es prácticamente una obligación.

Lo que sí es seguro, es que realizar una zancada más corta o más larga de lo que se necesita, trae consigo un sinfín de desventajas. La más importante es que aumenta las posibilidades de sufrir una lesión. El corredor no estará rindiendo como debe, ni acompasando la longitud de su zancada con sus posibilidades, lo que puede afectar a distintos elementos como el propio pie o el tobillo.

En segundo lugar, esto termina derivando en un gran desgaste energético. Cobra especial fuerza este aspecto si se realiza una zancada más larga de lo normal. Por todo esto, cada corredor debe poder identificar la longitud de su zancada perfecta. Tendrá que intentar que correr sea mucho más seguro, pudiendo además mejorar sus marcas e incrementar la efectividad. A su vez, podrá disfrutar mucho más del deporte a medida que se pueda sentir mucho más a gusto.

Los estudios han situado las 180 zancadas por minuto en la frecuencia de zancada ideal. Esto, realizando los cálculos pertinentes, sitúa el promedio de la zancada entre 85 y 90 veces. Este promedio significa que, cada pie entrará en contacto con el suelo ese número de veces cada minuto. Una mayor o menor frecuencia significará que algo no se está haciendo de la forma correcta, y sobre todo, que se puede y se debe entrenar para intentar conseguir el objetivo.

¿Cómo lograr la zancada perfecta?

Ahora que parece claro que sí que hay una zancada perfecta, o que por lo menos se pueden mover en unos registros más o menos semejantes, asalta una duda: ¿Cómo mejorar? ¿Es posible orientar cualquier tipo de entrenamiento a este objetivo? La respuesta es que sí, que se puede entrenar, aunque los resultados no serán sencillos de conseguir. No es un proceso rápido, pero sí agradecido, pues terminará mostrando siempre los resultados.

Las claves para una zancada perfecta, tienen que ver con muchas partes más del cuerpo además de las piernas. Hay muchos corredores que desconocen esto, y piensan que solo se realiza una zancada con las piernas. La realidad es que para conseguir la zancada perfecta, ese ansiado objetivo, entran en juego muchas piezas importantes.

Estos factores son algunos como impulsarse con fuerza o subir las rodillas lo máximo posible. Esto podría ser algo comprensible, pero es que hay mucho más. La forma de mover los brazos, es conveniente mover el brazo contrario a la rodilla que está levantada, es muy importante. El resultado de la combinación de todos estos elementos es una zancada perfecta.

También hay que tener en cuenta los momentos previos a correr. El running es un deporte mucho más complejo de lo que parece y de lo que muchos piensas. Realizar un buen estiramiento, especialmente en piernas y abductores, también influirá. Hay que comprender que absolutamente todo puede ser importante para tratar de mejorar la longitud y la eficacia de la zancada. Por supuesto, y casi de forma implícita a todo lo anterior, un buen calentamiento también será clave para lograr rendir mucho mejor.

En cuanto a ejercicios recomendados para mejorar la longitud, cobra mucha importancia la aceleración. Un entrenamiento destinado a cambios de ritmo, cuestas inclinadas y esfuerzos máximos puede ayudar bastante. El objetivo final es acercarse a esos parámetros anteriores para poder lograr realizar una zancada perfecta.

Por tanto, con mucho entrenamiento será posible alcanzar una longitud de zancada no solo acertada, sino perfecta. Requiere de trabajo y de experiencia por parte del corredor, pero las ventajas son múltiples. Para un deportista los valores como la eficacia o la prevención de lesiones pueden ser los más importantes, y una buena longitud en la zancada ayudarán sin ninguna duda.