La hipertrofia y cómo su desarrollo afecta en el ciclismo

La hipertrofia muscular es uno de los objetivos primordiales para todo aquel que practica deporte. Esto no solo sirve para el postureo de marcar músculo, sino que puede ser vital a la hora de evitar lesiones, así como contribuir de manera importante a la salud de cada uno.

¿Qué es la hipertrofia muscular?

La hipertrofia, como se le conoce comúnmente, es un proceso por el cual los músculos sufren una modificación. Aumenta el tamaño de las fibras musculares primero, para concluir con lo más visible, el aumento del volumen de los músculos. Su aparición no es aleatoria prácticamente en ningún caso, pues exige una participación activa y un esfuerzo del usuario sobre tal.

Hay muchos ejercicios que se pueden realizar, pero no es lo único. Factores como la dieta también son fundamentales para el crecimiento de estas fibras musculares que provoquen el incremento deseado. De hecho, es imposible lograr que un músculo se hipertrofie, con su posterior crecimiento, si no se sigue una buena dieta que acompañe el objetivo.

La hipertrofia y el ciclismo

Todas estas explicaciones parecen bastante relacionadas con un trabajo de gimnasio. O por lo menos así lo imagina el inventario popular, que considera que la única manera de hacer crecer los músculos y generar la hipertrofia es mediante este medio. Sin embargo, el ciclismo se antoja como una solución más que válida, ¿hasta qué punto?

Uno de los factores principales es la aparición de la testosterona, pues si esta hormona se pone en funcionamiento afecta a las proteínas. Estas proteínas son fundamentales para la hipertrofia, ya que se necesita un buen equilibrio en relación a lo que se pueda quemar para que el músculo se forme y se desarrolle en condiciones óptimas. Mientras que para adelgazar el número de proteínas consumidas tendría que ser menor.

Hay que tener en cuenta el tiempo que se dedica al ejercicio y al ciclismo. Una media de cinco horas semanales, por ejemplo, apenas tendrán ningún efecto visible, a pesar de ser muy recomendable para algunos ámbitos del cuerpo, y sobre todo con la salud. Cualquier tipo de ejercicio, por moderado que sea puede ayudar al funcionamiento de todos los órganos, y en esto el ciclismo no es una excepción

¿Cuáles son los músculos afectados?

Cuando el número de ejercicio, y de tiempo dedicado a la bicicleta, aumenta, los músculos se ven afectados. Es bastante evidente, pero el cuádriceps y los isquiotibiales son en los que más visible se muestra el efecto. Su movimiento continuo y constante con los pedales provocan la tan mencionada hipertrofia, especialmente con una dedicación constante y contundente.

A pesar de que no solo es un trabajo de gimnasio, sí que influye todo lo que se puede hacer en él. Pues para un deporte tan duro y tan exigente como este, es fundamental entrenamiento con pesas, sentadillas con una barra en los hombros, o levantar peso muerto, para generar una complexión total. Sin embargo, para fortalecer únicamente las piernas, sí que se recomienda el trabajo con pesas.

Ejercicios específicos para la hipertrofia

Como ya se ha comentado, el trabajo del ciclista, si es que quiere llegar a un buen nivel, no está solo montado en la bicicleta. Existía un miedo anteriormente que poco a poco se ha ido conociendo más y evitando. Y es que este tipo de deportistas podían llegar a pensar que hipertrofiar sus músculos, no solo los de las piernas, podía generar un rendimiento nulo, pero nada más lejos de la realidad, como se ha ido conociendo.

Cuando se aumentan distintos músculos, así como las fibras y todo lo que rodea al cuerpo, aumentan también algunas capacidades como la resistencia o la fuerza. Esto a su vez deriva en un crecimiento exponencial de la potencia necesaria en el ciclismo, que permite cambios de ritmo o demarrajes con una facilidad superior al resto de rivales.

Por tanto, para encontrar la combinación justa entre alcanzar esa potencia y no sufrir una hipertrofia de los músculos que pueda frenar el rendimiento, hay un factor clave. La carga de trabajo. La elección de esta es fundamental para poder mejorar en todo. Para esto, es preciso que cada ciclista, como en casi todo el deporte en general, sea capaz de conocer su cuerpo en la medida de lo posible y adaptarse al entrenamiento.

Si lo que se busca es la hipertrofia, es decir, aumentar los músculos y su volumen, los ejercicios tendrán que ir más orientados a cargas y muchas repeticiones. Mientras que para incidir sobre la fuerza, sin que esto afecte a los músculos, será más recomendable subir varios grados la intensidad.

Algunas recomendaciones

Por tanto, parece obvio que el ciclismo es un deporte tan válido como cualquier otro para mejorar la hipertrofia. Pero esto no excluye al ciclista de realizar ejercicios en el gimnasio o de complementar las otras partes de su cuerpo, no solo los músculos de las piernas o aquellos que entren directamente en contacto.

Tendrán que tener mucho cuidado, eso sí, pues como bien indica el refranero español: “lo poco agrada y lo mucho cansa”. Es fundamental elegir bien los ejercicios que se van a realizar, sobre todo con peso de por medio, pues hipertrofiar en demasía los músculos del torso o de los brazos pueden repercutir en el rendimiento que luego se tenga sobre la bicicleta. 

Para un ciclista, lo más recomendado en el gimnasio es reducir el número de repeticiones, con el objetivo de no desarrollar tanto el músculo como la fuerza. Lo más recomendable siempre es tratar de buscar un equilibrio que permita ejercitarse por completo pero no llegar a un punto donde la hipertrofia pueda resultar un impedimento.

Al fin y al cabo, lo más importante siempre terminará siendo el ejercicio que se haga en las piernas y cómo pueda mejorar eso a las capacidades necesarias en el ciclismo. Con un conocimiento personal de cada cuerpo y una especificación, cuidando cada aspecto y no abusando de unos ejercicios que si bien pueden repartir una gran recompensa, también pueden ser muy nocivos.