La biomecánica del running

Renovarse o morir. Este es el lema de muchos deportistas, o mejor dicho, el lema del propio deporte, que cada vez experimenta más y más cambios. La tecnología se está consiguiendo imponer con más fuerza en este sector, logrando numerosos avances. Esto consigue no solo mejorar la vida de los deportistas, con su salud como principal aliciente, sino que también logra mejorar su efectividad. Una de las herramientas que más relevancia ha adquirido en los últimos años es la biomecánica del running. Pero, ¿en qué consiste? ¿Se puede medir de verdad? ¿Tiene resultados verídicos, o es únicamente un invento más?

¿Qué es la biomecánica del running?

Por biomecánica se entiende, según la Real Academia Española: “Estudio de la aplicación de las leyes de la mecánica a la estructura y el movimiento de los seres vivos”. Esto, aplicado al deporte y al running, se podría definir como la ciencia que estudia el cuerpo al correr. Esta es una definición sencilla, aunque muy clara, pero hay mucho más detrás, pues son varias las fuerzas que actúan, así como los objetivos finales. Lo que se busca en primera instancia es poder estudiar al corredor en su totalidad. Se analizará el tipo de movimiento que realiza al correr para, a partir de ahí, intentar establecer la técnica que más le pueda ayudar.

Es necesario poder separar este concepto del de la técnica de la carrera. Están relacionados, pues tienen mucho que ver con el mundo del running, pero en realidad la biomecánica engloba muchas más cosas. Por técnica se puede referir a los gestos técnicos del corredor. Por tanto, para poder establecer la diferencia, poder hablar con propiedad y aprender todo lo necesario para ser un gran runner, habrá que diferenciar los términos. La biomecánica estudia la técnica que se realiza al correr.

¿Se puede correr mal?

Parece que correr es algo sencillo. Lo aprenden los niños de pequeños y no se olvida, es una parte esencial de la vida. Primero se gatea, más adelanta se anda, y cuando ya se ha conseguido estabilizar todo el cuerpo se echa a correr. Sin embargo, la evolución y los estudios se han ido desarrollando de múltiples formas, propiciando que hoy en día se pueda utilizar la expresión “correr mal”. No es una ciencia exacta, ni una verdad absoluta, pero sí que es un término que puede ir cobrando mucha fuerza.

A la hora de practicar running, habrá que tener mucho cuidado con varios aspectos, como la misma técnica comentada anteriormente. De hecho, ya no es solo que un mal corredor sea antiestético o anticompetitivo, sino que puede sufrir muchas más lesiones que uno que emplee una buena técnica. Correr bien, o por lo menos hacerlo de la forma más correcta posible puede ayudar a prevenir estas.

A su vez, se mejorarán algunos guarismos como el de la zancada. Se permitirá correr con una mayor eficiencia, rentabilizar los entrenamientos y mejorar todo tipo de marcas que se proponga el deportista. Por tanto, es muy importante, como corredor, dominar la ciencia de la biomecánica, conocer su propio cuerpo, y poder educar a todas las articulaciones para que vayan al compás correcto.

Correr, ¿movimiento natural o disciplina?

Habiendo establecido que se puede correr “mal” o “bien”, esta cuestión parece mucho más sencilla de analizar. Correr es un movimiento natural, pero puede, y en muchas ocasiones debe, ser corregido. Se pueden argumentar muchos ejemplos que apoyen esta tesis. Realmente, la manera de correr varía en función de muchos factores, como puede ser la fatiga del corredor o las zapatillas que esté utilizando en ese momento.

Un corredor puede incluso no ser consciente de todo su potencial porque nadie le ha enseñado a correr bien. Esto puede acabar frustrando al deportista, que no se siente capaz de practicar la disciplina. En realidad, lo que sucede es que no está explotando todos sus parámetros de velocidad punta o eficiencia. Puede estar realizando una mala zancada o efectuando gestos que le lastren, con el consiguiente riesgo de lesiones que eso conlleva.

Aplicar la biomecánica a la carrera

La biomecánica ha puesto especial hincapié en la pisada del corredor. Tras años de análisis, con los pertinentes cambios y avances aplicados a los estudios, se ha contemplado como el principal problema. Es la responsable de gran parte de los problemas que suelen derivar del running, como la rigidez o el pie plano.

A raíz de esto, se ha experimentado mucho con el pie descalzo. Esto ha ido adquiriendo una gran popularidad, pues los corredores han considerado que esto les permite ser más eficientes. No parece claro, y existe esa disyuntiva con el zapato de control. Lo que sí que es seguro es que los corredores deben centrarse en la cadencia y la velocidad, orientando los entrenamientos hacia este ámbito y logrando muchos avances.

Otra gran duda para los corredores es qué parte del pie toma primero contacto con el suelo. Las opiniones son diversas, yendo desde el talón hasta los dedos, intentando analizar qué resultado puede ser mejor. No se quedará solo ahí la biomecánica, sino que también estudia otras variantes, con el objetivo de tener completamente dominado el periplo del corredor. Esto puede ser la fuerza de la cadera, la movilidad del cuerpo o el balanceo del brazo y cómo afecta al deportista.

Por tanto, la biomecánica es una ciencia mucho más completa y desarrollada de lo que muchos puedan pensar. Existe, no obstante, un gran desconocimiento aún entre los propios corredores y deportistas. Pese a ser un concepto conocido, con el que poco a poco se van familiarizando estos, poder aplicarlo a la carrera parece más difícil. Como todo estudio, las conclusiones nunca pueden ser definitivas, por lo que es una ciencia en constante evolución y cambio. Los medios están claros, y el objetivo también, pues ya son muchos los corredores que han podido mejorar muchos aspectos de la carrera gracias a esta tecnología. Todo hace indicar, en plena época de tecnología y cambios, que la biomecánica seguirá creciendo y proporcionando múltiples soluciones.