Heat training: ¿está hecho para ti?

La fórmula del entrenamiento perfecto no existe. Hay miles de métodos que intentan recrear la mejor situación para el deportista o los ejercicios adecuados. Con la llegada del calor, estos mismos deportistas tratan de encontrar la manera de que su rendimiento se vea afectado en la menor medida posible. Uno de estos es el llamado ‘heat training’. ¿En qué consiste? ¿Es peligroso para la salud? ¿Ayuda al cuerpo realmente?

Preparación al calor

Existe una modalidad entre los deportistas que consiste en entrenar a horas calurosas. A pesar de que muchos expertos lo recomiendan, siguen existiendo dudas acerca de si es recomendable o no. Voces autorizadas dentro del deporte también lo rechazan. Sin embargo, la realidad es que una gran cantidad de deportistas lo practican, y que en estas fechas se encuentra en pleno auge.

Hay dos tipos de entrenamientos. O por lo menos, de intención para realizar estos tipos de entrenamiento. Por un lado, están los que buscan conseguir las ventajas que les genera el entrenamiento con calor. Por otra parte, están todos aquellos que quieren acostumbrar a su cuerpo a realizar grandes ejercicios en estas condiciones. Lo harán más desde un punto de vista obligado o por necesidad de tener que hacerlo. Son dos vertientes opuestas, que sin embargo, se acabarán encontrando casi siempre en un mismo punto.

Ventajas del entrenamiento con calor

Es innegable que este entrenamiento genera múltiples ventajas. En primer lugar, consigue adaptarse al organismo para circunstancias extremas. Esto quiere decir que, cuando las temperaturas sean más bajas, o por lo menos dentro de parámetros normales, el rendimiento mejorará. Esta adaptación no es inmediata, pero sí que suele ser bastante rápida cuando existe constancia. De una temporada a otra, el organismo puede notar como su rendimiento ha mejorado gracias a esto.

Por otro lado, entrenar con calor hace aumentar la resistencia y la fuerza muscular. No será lo único, pues también se pueden experimentar algunas mejoras como el aumento del volumen plasmático. Todo esto deriva en que la condición física cardiovascular será mejor gracias a esta clase de ejercicios, así como la capacidad.

El sistema cardiovascular también se ve beneficiado por este entrenamiento. El ritmo cardiaco puede ser mayor, a pesar de que la sensación del deportista sea completamente opuesta. También, al sudar mucho más que en otras circunstancias, se reduce el volumen de sangre.

Lo que es evidente es que muchos de estos entrenamientos están pensados para poder rendir mucho mejor en situaciones normales. Normalmente, quien entrena en calor busca esto. Pero no se queda ahí el asunto, sino que, como es evidente, también ayuda a los deportistas cuya disciplina necesite estar habituado a estos contextos. Por tanto, las ventajas viajan en ambas direcciones, favoreciendo a todo tipo de deportistas.

No todo es bueno entrenando con calor

En primer lugar, el rendimiento no es el mismo. Esto es algo obvio, pero que no siempre se tiene en cuenta. Un organismo sometido a altas temperaturas no puede hacer el mismo deporte que en condiciones normales. Sin ir más lejos, la velocidad desciende entre un dos y un cuatro por ciento. La fatiga tiende a aparecer con mucha más frecuencia, pues el corazón necesita bombear más sangre.

El tiempo de recuperación también es crucial. Cuando la temperatura es idónea, o por lo menos aceptable, este tiempo es mucho menor. Un ejercicio intenso a una temperatura elevada conlleva una refrigeración del cuerpo mucho más lenta. Además, puede influir incluso en dormir peor por las noches, afectando al descanso.

La seguridad es una desventaja, pues a pesar de que siguiendo una serie de advertencias es un deporte seguro, descumplirlas pondría en riesgo al deportista. Pese a eso, siempre existe el riesgo de sufrir desvanecimientos, sensación de mareo o golpe de calor. Es importante que cada deportista conozca su cuerpo y sepa cuando no puede más.

Además de todo esto, pueden sufrir calambres musculares. Esto no tiene por qué ir asociado a un aumento de la temperatura corporal del cuerpo, sino simplemente que el propio músculo se acalambre. Es uno de los riesgos, que se suma a agotamientos, debilidades, dolor de cabeza o problemas de visión.

La seguridad, lo primero

Para poder hacer esta clase de ejercicios, que parece que sí que tienen bastantes ventajas, hay que cumplir con una seguridad. En primer lugar, está la hidratación, elemento indispensable. Las bebidas isotónicas suelen ser el mejor aliado del deportista. Sino, beber mucha agua y mantener el cuerpo constantemente hidratado es la base de todo el que quiera realizar ejercicio con temperaturas altas. Un exceso de hidratación también puede ser negativo, por lo que habrá que controlarse.

Por otro lado, tiene que existir un proceso. ¿Qué quiere decir esto? Si nunca se ha hecho ejercicio, no es recomendable salir a hacerlo por primera vez a 40 grados. La adaptación debe ser lenta, tanto para un deportista experto como para uno que no lo sea. El ritmo y la intensidad deben ser bajas, acostumbrándose al calor. Una vez que ya se esté preparado, se podrá aumentar el ritmo hasta volúmenes normales.

Entrenar con calor, ¿sí o no?

Por tanto, con todo lo comentado, parece claro que el entrenamiento con calor puede llegar a ser bueno. No se puede tachar de recomendable, pues no son las circunstancias a las que ningún deportista se tendría que enfrentar. Pese a eso, sí que puede ayudar al organismo.

Bajo ningún concepto se podrán eludir las medidas de seguridad, ya que el ejercicio pasaría de ser beneficioso a entrañar un gran peligro. Hay que entender también el contexto en el que se encuentra el deportista y los factores que le rodean. Su forma física, el grado de calor, la hidratación a la que tenga acceso, su propia condición corporal…

Será más peligroso realizar ejercicio en lugares muy solitarios. Al existir cierto riesgo de mareos o desvanecimiento, lo mejor serán los lugares transitados. Allí si sucede algo malo siempre podrá haber alguna ayuda. Igual de recomendable es tener un entrenador adecuado que pueda ir calculando los niveles de intensidad que se deban establecer a medida que van mejorando las condiciones del deportista.