Guía básica: ¿Cuál es tu deporte ideal?

La actividad física ha demostrado ser un factor de prevención importante en una innumerable cantidad de patologías crónicas y, además, constituye un elemento esencial para mantener la calidad de vida de las personas a lo largo de los años.

Pero claro, todo suena muy bien en la teoría. Lo cierto es que si nunca has realizado ejercicio, dar el primer paso es extremadamente complejo. Es por ello que en este artículo te proponemos profundizar en todas las variables a tener en cuenta a la hora de elegir un deporte hecho a tu medida.

Tu personalidad

Evalúa tu manera de ser. Porque no todos los ejercicios son recomendables para todas las personas. El perfil de alguien autoexigente conlleva ventajas como la perseverancia y la resiliencia. No obstante, a su vez, son demasiado rigurosas con ellos mismos por lo que no se perdonan errores. Por estas razones es recomendable que elijas un deporte que tenga un efecto relajante que favorezca la flexibilidad física y mental como puede ser el yoga.

En el caso de que seas una persona sociable propensa a realizar actividad en grupo, practica deportes en equipo. Los mismos, más allá de los aspectos físicos y técnicos, fomentan el compañerismo y la solidaridad generando vínculos y experiencias que te pueden ser útiles para todos los ámbitos de la vida.

Actividades aeróbicas

Los ejercicios aeróbicos, como correr, caminar, montar en bicicleta o nadar, son de una duración media-larga y mantienen el corazón bombeando a un ritmo más elevado durante cierto tiempo. Consecuentemente, nos ayudan a fortalecer el corazón, mejorando así la función cardiovascular, y contribuyen a regular la presión sanguínea y los niveles de colesterol, entre otros beneficios.

De hecho, estos ejercicios, combinados con una dieta hipocalórica, facilitarán nuestro descenso de peso y, en sintonía, transformaremos la grasa en masa muscular.

Actividades anaeróbicas

El ejercicio anaeróbico es un ejercicio físico en el qe se necesita una respiración rápida. Por lo que en este grupo se podrían clasificar las carreras cortas a gran velocidad, así como el levantamiento de pesas, la gimnasia artística e incluso deportes grupales como pueden ser el fútbol o el baloncesto que combinan lo anaeróbico con lo aeróbico.

Si bien son actividades de corta duración requieren de mucha intensidad. Por lo que son ideales para aquellos que no cuenten con mucho tiempo en su día a día, ya sea porque tengan un ritmo laboral intenso o realicen otras actividades.

Con este tipo de ejercicio usualmente lo que se busca es el desarrollo de la musculatura. Pero también es una excelente opción para eliminar la grasa muscular y, sobre todo, mejorar el estado cardiorrespiratorio.

Salir a correr conlleva algunos riesgos

La mayoría de la gente que se inicia en una actividad se decanta por correr. Ya sea para bajar de peso o para mejorar su estado físico. Es sabido que dicho ejercicio denota múltiples beneficios. Sin embargo, aquí hay que prestar muchísima atención porque si bien el running a la larga termina dando resultados, al corto plazo puede tener efectos contraproducentes.

El trote lento o a tres cuartos, se denomina “deporte de alto impacto”. ¿Qué implica esta definición? Que puede generar lesiones tales como esguinces, desgarros y fracturas por el simple acto en el que alternativamente los pies tocan el suelo a una velocidad mayor que al andar. 

En principio, el hecho de correr puede repercutir sobre el cartílago de las articulaciones de carga y sobre la columna vertebral, entre otros. Para evitar un impacto no deseado sobre la salud, es aconsejable consultar con un especialista antes de empezar.

Caminar, ideal para los novatos

Caminar de forma continua es un ejercicio ideal para aquellos iniciados que optan por calentar motores y comenzar a mover el cuerpo. En este caso,  claro está, hablamos de un ejercicio aeróbico y no se trata de un deporte de alto impacto como ocurre con el running. Lo ideal es realizar el ejercicio acompañado porque para muchas personas puede resultar aburrido. Eso sí, a no distraerse, la caminata debe tener un ritmo sostenido y no un andar de paseo con paradas a cada instante.

Si por el contrario prefieres hacerlo en soledad, aprovecha para escuchar música, para pensar en tus cosas o ir a plazas, parques o espacios públicos que te gusten. En definitiva, saber que es tiempo invertido en tu bienestar físico y emocional.

Como meta general, procura realizar al menos 30 minutos de actividad física al día. Si no puedes dedicar tanto tiempo, intenta realizar varias sesiones

cortas de actividad durante la semana. Lo importante es la constancia para lograr resultados a mediano y largo plazo.

Natación, el deporte por excelencia

Siempre hemos escuchado que la natación es el deporte más completo, y dicha consigna es una realidad. Y es que es un ejercicio aeróbico en el que se ven implicados dos tercios de los músculos del cuerpo, potenciando la fuerza, la resistencia y la flexibilidad. Además, se puede practicar a cualquier edad, el riesgo de lesiones es menor y su práctica habitual tiene beneficios para el cuerpo a medio y largo plazo.

Sin ir más lejos, la natación es un deporte que no se considera de alto impacto. Incluso supone actividades lúdicas que estimulan a quien las practica. Y por supuesto, ayuda a combatir diferentes problemas derivados del sedentarismo y el adoptar malas posturas que conllevan a los dolores en la espalda y el cuello.