¿Es recomendable entrenar en ayunas?

Deportistas, fisiólogos y entrenadores, todos dentro de un mismo debate, inclinados por un bando que apoya o degrada la idea siguiente: Entrenar bajo ayuno. Es una posibilidad que muchos deportistas están llevando a cabo, pero hay que conocer el proceso correcto con el fin de que no sea perjudicial para la salud. 

No quedarán de lado, los variopintos beneficios para progresar en una rutina particular, como para mantener un bienestar mientras se integra la rutina. Al final hablamos de un hábito alimenticio, que consigue en la privación moderada de ciertas comidas grandes resultados. Por lo tanto, es recomendable que se haga con estricta discreción, y preferiblemente bajo la supervisión de un experto que lleve tu día a día en el gimnasio, o cualquier disciplina deportiva que pongas en práctica.

En gran amplitud de estudios recolectados, se sabe de la famosa “noche de ayuno”. Este es un método conocido, que merece mención por tener efectividad incierta. Hablamos de un total aproximado de 12 horas sin alimento lo necesario, que no siempre se cubre en una noche. 

En noches, se derivan reservas de glucógeno en los depósitos hepáticos. ¿Qué son estos glucógenos?, pues son elementos esenciales de expulsar en la musculatura antes de entrenar, mejorando la eficiencia. Cuando se alimenta una persona a pocas horas de entrenar, lo que marcan investigaciones es que se expulsen en mayor o menor medida estas trabas en la rutina, que habitan en músculos sin ayunar. 

En este sentido, se recomienda en primera instancia hacer este agotamiento de glucógeno antes de los entrenamientos. Aparte del ayuno nocturno, se pueden sumar cuestiones como 3 días de dietas con hidrato de carbono, que dan apoyo a que se vayan del organismo estos glucógenos. Es un proceso al que considerar, si se quiere una vía más rápida en camino a la adaptación a procesos fisiológicos esenciales, para alcanzar los resultados soñados. La capacidad oxidativa de la musculatura, se verá implicada positivamente con esta medida. 

Especificaciones y procedimiento, para hacer el ayuno antes de entrenar

No mueras en el intento, teniendo siempre en cuenta que en los primeros acercamientos de asimilar el hábito de privación alimenticia, que podrías sentirte algo débil al comienzo. Lo primero, y antes mencionado, es ayunar entre la noche y la mañana del día siguiente, antes de asistir a entrenar. 

Debes evadir el desayuno, y dejarlo reservado para el momento en que termines con una rutina. Cualquier cardiólogo te aconsejará que no hagas el ayuno antes de los llamados entrenamientos anaeróbicos, estos que son de actividades breves de fuerza, dejando deudas de oxígeno. 

Beneficios metabólicos de entrenar en ayunas

Cuando se baja el glucógeno por no alimentarse entre la noche y la mañana, alcanzando la marca de 12 horas, se obliga al cuerpo a usar energía de las grasas para mantener un buen desempeño en el seriado de la rutina. La grasa pasa a convertirse en energía, siendo expulsada de las reservas del tejido adiposo. 

Esto significa definición, y ganancias de volumen, por ser las grasas altas fuentes de energía física. Muchos estudios han demostrado que los hombres que realizan ejercicio privados del desayuno, queman un 20% más de grasa que los que si consumen antes de entrenar. 

Otros beneficios del entrenamiento en ayunas

Debes tener en cuenta ciertas consideraciones, antes de aventurarte a adaptar esta conducta alimenticia en pro de tus mejoras en entrenamiento. Lo fundamental, es que entiendas que los mejores efectos para bajar grasa en ayuno, se verán dentro de entrenamiento de intensidad moderada. 

Cuando se caen en rutinas de resistencia con ayuno, estos efectos se notan frustrados. También puede ser un fracaso el ayuno si procede una rutina de intensidad baja-media, esa que consiste en esfuerzos moderados muy prolongados. 

Un aspecto importante a entender en los cuerpos promedio, es que la grasa empieza a quemarse cuando ya han pasado los 20 o 30 minutos de estar entrenando. Por ello, no te dediques a esas rutinas de más de una hora, que pueden generar más bien efectos contraproducentes, pasando de reducir grasas por lipólisis, a una disminución de la musculatura. 

Existe un gran efecto a largo plazo, que va de la mano con el milagroso fenómeno de la memoria muscular. Una vez el hábito sea adquirido, el cuerpo empezará a quemar grasas sin necesidad de ser tan estricto con el proceso de ayuno. Podrás tomarte la molestia en un par de días de desayunar antes de entrenar, sin comprometer los picos altos en quemado de grasas. 

Dentro del mundo atlético, una actividad física que se desempeñe bajo el método de ayuno, es muy beneficiosa para una actividad como el running en carreras largas. Acostumbrar al cuerpo a reservar enormes cargas de energía en la grasa, de hasta un 21% por quemar, puede garantizar una resistencia enorme. Es la mejor rutina para los deportistas que tienen como gran requerimiento la energía y explosividad a mediano o largo plazo.