El trabajo postural en el deporte: ¿es importante?

Las famosas posturas son uno de los elementos más olvidados en el mundo del deporte, a pesar de tener mucha más consideración y haberse instaurado poco a poco en la vida cotidiana. Se ha ido popularizando especialmente con expresiones como ‘adoptar una mala postura’.

En el caso de los deportistas, las consecuencias pueden ser mucho más graves, y el trabajo mucho mayor, pero, el desconocimiento asola como un enemigo invisible. Asalta una gran duda entre este gran grupo, y es que, ¿merece la pena realizar trabajo postural? ¿Realmente se pueden observar de forma palpable los beneficios de esforzarse en encontrar la postura correcta? 

Una buena postura, mucho más que estética

No, adoptar una buena postura a la hora de hacer deporte no influye únicamente en la concepción que se pueda tener del deportista. Hay muchos que entienden que pueden reflejar sus conocimientos con una buena postura sobre los demás. Sin embargo, este asunto va mucho más allá, y es que el aspecto visual es quizá el menos importante a la hora de hablar de las posturas en el deporte.

En primer lugar, y de forma mucho más importante que el resto, se reduce el riesgo de sufrir alguna lesión. Esto no es solamente uno de los métodos para evitar lesiones, sino que su influencia es prácticamente total. Está relacionado con otros conceptos que también son ampliamente reconocibles como los hábitos saludables. Forzar a la espalda a situaciones extremas de forma recurrente terminaría derivando en un montón de lesiones. Poder tener una manera, no solo de recuperarse, sino incluso de lograr prevenirlas, debería ser razón suficiente para que cualquier deportista quiera indagar y conocer más.

Hay que recalcar que la espalda es una zona muy sensible, y una de las más complicadas a la hora de poder recuperarse de una lesión. Sufrirla allí conllevaría eso que se llama como una lesión aparatosa, cuya influencia sería mucho mayor que la del deporte. Podría impedir al deportista realizar vida normal o incluso asistir a su trabajo, dependiendo lo que le requiera este. Por tanto, parece indispensable que estos deportistas, especialmente si el deporte es solo una afición, deberán cuidar y mucho sus posturas para no incurrir en lesiones desagradables.

La adaptación al entrenamiento, requisito obligado

Ante la facilidad de sufrir lesiones, y la importancia que suponen estas en la vida de los deportistas, es casi obligatorio poder incluir ejercicios relacionados con mejorar la postura de la espalda, lo que se conoce popularmente como el trabajo postural, y que engloba varias cosas. Para aquellos que vayan más apurados de tiempo, hay que especificar que se puede incluir dentro de los entrenamientos de forma natural y que no intervenga en la planificación de este abruptamente.

Cobran mucha importancia los ejercicios isométricos y propioceptivos. Se busca poder fortalecer diferentes músculos, desde los que intervienen en el tronco hasta los abdominales, pasando por los lumbares o la cadera. El objetivo final es lograr una gran estabilidad del tronco, para que cuando se haga deporte la postura sea la correcta. No es necesario por tanto disponer de ejercicios concretos, sino que se puede adaptar a cualquier tipo de entrenamiento e irlo introduciendo. Se trata de algo a lo que el cuerpo se debe ir adaptando, como una especie de enseñanza. Ir educándole, mediante la realización de ejercicios o el transcurso de los entrenamientos, no llevará mucho tiempo y será bastante sencillo.

Se puede, no obstante, focalizar los entrenamientos en esto de distintas maneras. Dedicar un solo entrenamiento, aunque luego serán varios, a conseguir una buena postura y a adoptar los mecanismos que hagan al cuerpo concienciarse de esto. No es nada sencillo y puede llevar tiempo. Se tratarán de ejercicios con posturas concretas, por ejemplo. También con movimientos bruscos o metódicos, para poder ir adoptando el gesto correcto y que el propio deportista se vaya concoiendo.

Cabe recalcar también, que la postura corporal, y por tanto todo el trabajo postural, dependerá del tipo de deporte que se practique. No será el mismo para hacer running que natación. Esto es algo evidente, pero que le puede ser de mucha utilidad al deportista a la hora de poder saber qué clase de ejercicios necesita y cómo encauzarlos de la mejor manera posible.

También, cómo no, será muy importante un buen estiramiento. Cuando se trabaja con músculos esto es fundamental, pero la realidad es que cobra mucha más importancia a la hora de hablar de las posturas que se realizan. Estirar la espalda, los músculos sobre los que se incide… es diferencial. Esto podrá lograr que el trabajo realizado valga realmente la pena.

¿Por qué realizar trabajo postural?

Una vez establecido que la prevención de lesiones es el elemento fundamental para realizar trabajo postural, hay que conocer el resto de ventajas que derivan de adoptar buenas posturas. La realidad es que son múltiples. Muchas de ellas demuestran el gran desconocimiento que tienen la gran mayoría de deportistas hacia este aspecto.

La eficacia es una de esas ventajas. No es solo hacer deporte, sino que es hacerlo bien y mejorar las marcas individuales. Esto es muy complicado de conseguir sin lo que se conoce técnicamente como una buena higiene postural. Si no se mantiene una buena postura, esto terminará repercutiendo sobre el rendimiento deportivo, impidiendo alcanzar nuevas metas o rendir a un nivel todavía superior. Solo mediante una buena postura de espalda y articulaciones, hacer deporte será mucho más sencillo y eficaz.

Por tanto, el trabajo postural goza de una importancia vital en el mundo del deporte. Es uno de los grandes infravalorados, olvidado por muchos deportistas y catalogado sin importancia. Sin embargo, todos los estudios que se han ido realizando han terminado en la misma conclusión, y es que, mejorar las posturas en el deporte, especialmente en toda la zona relativa a la espalda, puede marcar la diferencia. Ya no es solo la prevención de lesiones como se piensa, que también, sino que queda demostrado que son muchos los efectos y los casos.