Correr con alergia es posible, ¡descubre cómo!

Aquellas personas que sufren de algún tipo de alergia encuentran grandes dificultades a la hora de desarrollar cualquier tarea diaria. Normalmente esto le sucede en primavera, pero en muchos casos también se extiende al resto del año. Estos inconvenientes pueden ser aún más notorios cuando se trata de un entrenamiento que requiera de esfuerzo aeróbico. 

Lo cierto es que correr con alergia es algo habitual para las personas que, incluso en condiciones normales, sufren de falta de aire, tos o de un cierto picor en los ojos o la garganta. Este fenómeno, conocido en círculos médicos como polinosis, y más extendido como alergia al polen, no necesariamente significa que debamos quedarnos en casa sin entrenar.

En España, los elementos causantes de alergias suelen agruparse en algunos grandes grupos. Por ejemplo, los olivos, las gramíneas, los plátanos de sombra o los cipreses. El agravante es que determinadas estas especies florecen en un momento del calendario, y otras más tarde o temprano. Debido a ello, los próximos consejos que vamos a darte pueden ser útiles en cualquier momento.

Trucos para entrenar al aire libre si eres alérgico

Consulta con tu médico

Tan pronto como descubras que padeces alguna alergia, lo más recomendable sería que visites a un médico de confianza y le expongas tu caso, aunque nunca hayas tenido episodios mientras corres. 

Debes plantearle cómo serán tus sesiones de ejercicio y carga semanal, para que te aconseje sobre hasta dónde puedes llegar.

De este modo podrás prevenir síntomas que podrían llevar a preocuparte, y tener que abandonar las pistas por un buen tiempo sin más remedio. Si quieres evitarlo, mejor ser precavido.

Vigila tus comidas y bebidas

Tanto la alimentación como la hidratación son claves para que nuestras mucosas nasales y bronquiales se mantengan en buen estado, y respondan correctamente ante los alérgenos.

Un alergólogo podría explicarte qué alimentos deberías consumir cuando aparezcan señales de que estás teniendo un ataque de alergia. Especialmente frutas.

Calienta a consciencia

Si el calentamiento previo es esencial para las personas que no sufren alergias, puedes estar seguro de que, en ese caso, tendrás que ser incluso más prudente. Existen algunos movimientos respiratorios que ayudan a promover la respiración por la nariz, y son básicos para antes de salir. 

Además, puedes reforzarte con pulverizadores nasales que aprovechan las propiedades del agua de mar para neutralizar los indicios de la alergia al polen y similares.

Usa vestimenta adecuada

Correr con alergia nos obliga a tomar otras decisiones poco agradables pero muy importantes. Utilizar ropa transpirable siempre puede ser la diferencia entre entrenar normalmente y no poder hacerlo. La gorra y unas gafas de sol deportivas, si padeces conjuntivitis con asiduidad, también incorpóralas.

Correr con mascarilla puede ser otra opción, aunque debes buscar aquellos modelos que permitan que renueves el aire como es debido. Hay máscaras deportivas que se ajustan a estos objetivos.

Echa un vistazo a las previsiones

¿Sueles revisar si habrá lluvia durante el entrenamiento o cuál será la temperatura? Entonces también puedes tomarte unos segundos para comprobar cuál será la previsión de polen en la zona. Si notas que las concentraciones polínicas, como se mide este factor, son más elevadas de lo que te genera confianza o tu médico te ha sugerido, cambia a algún ejercicio en ambientes cerrados.

Busca horarios específicos

No hay un mejor horario para salir a correr con alergia. Todo dependerá de dónde estemos ubicados. Sí es cierto que podemos citar algunos consensos al respecto. En primavera, que es cuando el polen causa más estragos en los deportistas, se les aconseja que corran durante la primera hora de la mañana, y entre la última hora de la tarde y la noche.

Pero luego hay otros parámetros que estarán asociados a cualquier polínico del que estemos intentando escapar. En esas situaciones, de nuevo, trata de consultar a un profesional médico.

Asimismo, las jornadas con temperaturas altas son las que facilitan la mayor liberación de polen. Entonces la atmósfera se vuelve más peligrosa si padecemos alergias. Sobre todo si hay viento.

Mejor en espacios abiertos

Si tienes la posibilidad de elegir entre salir a correr por un trazado urbano u otro más natural, quédate siempre con el segundo. En las ciudades se produce algo llamado inversión térmica, que nos expone durante lapsos más prolongados al polen y demás alérgenos.

Si dispones de una zona boscosa cerca, entonces escoge senderos donde la concentración de vegetación no sea tan espesa. Cuanto más aire haya, más seguro estarás realizando tu actividad física.