¿Cómo superar una lesión de MTB?

Las lesiones en mountain bike suelen suponer un gran riesgo para el deportista que las sufre. Estas, como en cualquier otro ámbito del deporte, suponen una experiencia muy desagradable, que se busca evitar a toda costa para intentar no sufrir y no tener que parar. No siempre es posible, pese a todos los ejercicios de prevención que se puedan realizar y a todas las precauciones que se tomen antes de lanzarse al ruedo. Por tanto, parece casi obligatorio hacerse las siguientes preguntas. ¿Se puede superar una lesión de MTB? ¿Cómo superar una de estas fatídicas lesiones?

El miedo, el enemigo sigiloso

Hay algo que todo ciclista de montaña tiene que saber, y es que el miedo no llega a ninguna parte. Es extremadamente fácil recitar esta teoría. De hecho, parece una de las típicas frases motivacionales, pero la realidad es que, a la hora de cumplirla, hay muy pocos que son capaces de hacerlo. Sin embargo, está más que demostrado que este sentimiento, negativo de por sí, intensifica las malas sensaciones cuando se sufre una lesión. También, que verdaderamente este miedo no genera ninguna ventaja de ningún tipo.

Las lesiones de MTB suelen ser graves, o por lo menos aparatosas. Se suelen suceder caídas que, en la mayoría de los casos, llevan al deportista a cogerle bastante respeto a su deporte. Hay muchos que incluso pueden llegar a querer abandonar la disciplina y buscar una manera más sencilla de estar en forma o de soltar adrenalina. Es uno de los principales hándicaps del ciclismo de montaña, y una de las razones por las que no todo el mundo es capaz de practicarlo.

No obstante, no es ninguna solución. Lo más importante es ser capaz de volver a subir a la bici en cuando la persona esté recuperada. Parece un paso sin importancia, pero en realidad puede ser uno de los más importantes de todos. Gran parte de las limitaciones de los deportistas son psicológicas. Sin lugar a dudas, el miedo puede influir en la recuperación de una lesión, y especialmente tiene relevancia a la hora de volver a subirse a una bici.

La paciencia, la madre de todas las ciencias

Será igual de importante la paciencia para superar la lesión. Especialmente para volver a practicar MTB. Esta cualidad va especialmente unida a la de la prudencia, pues en realidad, la primera solamente es fruto de la segunda. Esto, en muchas ocasiones, es difícil de llevar a cabo, pues priman las ganas de volver a hacer el deporte que tanto se ansía. Sin embargo, será indispensable poder practicarla.

La vuelta al ruedo debe ser lenta. Esto depende mucho del tipo de lesión o de la recuperación que se ha efectuado, pero suele ser una verdad general. El deportista tiende a querer volver cuanto antes, o incluso a reducir los plazos de recuperación para competir en seguida. Esto, a la larga, solo puede agravar el problema existente.

La felicidad también será mucho mejor a medida que se vayan retomando sensaciones. Cuando se han experimentado momentos duros, poder revivir poco a poco el deporte es tremendamente satisfactorio. Se deberá ir probando como están los miembros aquejados de la lesión, para así poder certificar la recuperación de forma plena.

El trabajo nunca termina ahí

Parece que cuando se supera una lesión ya se olvida todo lo demás. Nada más lejos de la realidad, y es que tan importante es curarse rápido como hacerlo bien. Aquí entra en juego otro concepto como es el de la rehabilitación. Esto consistirá en ejercicios centrados únicamente en la parte lesionada. El objetivo es recuperar toda la movilidad y fortalecer otros valores como la flexibilidad.

Esta rehabilitación no solo ayuda a que la recuperación sea completa, algo muy importante, sino que es mucho más. Sin ir más lejos, es uno de los mejores métodos para volver a prevenir lesiones futuras. Al menos en esa zona del cuerpo, pues quedaría totalmente tonificado, fortalecido y lleno de fuerza. Por tanto, las ventajas son muy amplias para practicar una buena rehabilitación.

Aprender para poder progresar

Una lesión es un fastidio para cualquier deportista. De hecho, se puede considerar como lo peor que le puede ocurrir a cualquier que practique cualquier tipo de deporte. Sin embargo, no todo es negativo. La realidad es que, este proceso, que es tan duro en muchas ocasiones, puede enseñar muchas cosas a la persona que se esconde detrás del ciclista.

Una de las primeras lecciones enseña a aprender a conocer el cuerpo. Se pueden suceder múltiples lesiones practicando MTB, y muchas veces la culpa no es de nadie. No obstante, en muchas otras ocasiones la culpa puede ser del propio ciclista, que no ha sabido como parar o lo que necesitaba su cuerpo. Esto supone un gran aprendizaje acerca de los límites o las capacidades de cada uno. Sobre todo, de cara a poder practicar del deporte en plenitud más adelante.

Otra lección será la comentada anteriormente, la de aprender a esperar. Una lesión es capaz de trastocar cualquier plan y acabar con la paciencia de cualquier deportista. Ahí es donde residen los grandes deportistas, capaces de afrontar los miedos y los plazos de recuperación para poder practicar su deporte de forma seguro. Esto puede enseñar a valorar de verdad el poder hacer deporte de forma continua, sobre todo el MTB que es tan vocacional.

Por tanto, para superar una lesión de MTB, y de cualquier otro tipo en muchas ocasiones, solo hará falta una buena dosis de paciencia, precaución y rehabilitación. No es el fin del mundo, pero sí es algo doloroso y que puede frenar a muchos deportistas de practicar un deporte que combina tanta diversión como riesgo. Lo importante será no tener nunca miedo y mirar siempre hacia adelante, pudiendo olvidar todo lo malo que haya sucedido y sabiendo que no tiene por qué volver a pasar. Coger una bici de montaña cuanto antes, aunque no sea para practicar deporte, puede ayudar de gran manera. Si se pierde el miedo que haya podido surgir, todo lo demás irá viniendo solo, por difícil que parezca.