Cómo sacar mayor provecho del entrenamiento de verano

Un deportista lo es los 365 días del año. Esto implica también el verano, una de las temporadas más duras para cualquiera. Las altas temperaturas generan multitud de problemas e inconvenientes para este deportista, que no puede rendir como sí lo hace en otras estaciones. Elementos como la fatiga, las lesiones o los mareos son el pan diario para quien entrena en verano. ¿Es posible rendir al mismo nivel? ¿Cómo sacar la máxima rentabilidad de un entrenamiento en verano?

Adaptarse a las condiciones existentes

¿Quién dijo que innovar no era buena idea? Es algo evidente que deportes como el running, por ejemplo, no son los mejores para quien los practica en verano. El elevado calor, así como la sensación de sofoco, obligan al corredor a forzar demasiado su cuerpo para obtener un rendimiento más o menos óptimo.

Por eso, una posibilidad consiste en practicar otro tipo de deportes. Ante la dificultad de practicar deportes que expongan al deportista a riesgos meteorológicos, la búsqueda de nuevos deportes puede ser una solución. Aquí entran en juego algunos como la natación o incluso el surf. Estos se practican en un entorno mucho más refrescante, con agua de por medio y mucho menos calor. Los riesgos son menores, y la sensación para el deportista, desde luego, mucho mejor.

Además, hay una opción muy interesante que también pueden seguir los deportistas. Al ser un deporte nuevo o que no hayan practicado nunca, tendrán muchas más cosas que aprender. Esto les llevará mucho más allá, consiguiendo que den el máximo de ellos mismos. El objetivo también será aprender una nueva modalidad y descubrir nuevas funciones de su cuerpo. El verano puede ser el momento propicio para que un deportista se conozca más en profundidad, amplie sus horizontes y mejore en otro tipo de disciplinas.

La intensidad, mucho más importante que nunca

Hay deportes que necesitan de una preparación lenta. Deportes donde el entrenamiento reside en sesiones largas, con una carga muy baja pero una gran constancia. Esto permanece invariable, sea verano o invierno. Lo cierto, sin embargo, es que en verano se rinde mucho menos cuanto más largos sean los entrenamientos. La mente del deportista, auspiciada por los factores externos, tiende a rendirse con mayor facilidad. Es por esto que conviene cambiar algunas rutinas para aprovechar al máximo tanto el tiempo de cada persona, como el tiempo del deportista.

Solo hay una palabra clave que explique todo esto: intensidad. La eficiencia deportiva es un término que cada vez va a más y que se busca de forma constante. Esta búsqueda se intensifica en verano, donde entrenar no siempre es agradable. No hay nada como un entrenamiento corto, pero a una gran intensidad, para llevar al deportista casi al límite, logrando que su rendimiento alcance las cuotas deseadas. De esta manera, el gasto energético es mayor, así como la capacidad del deportista de estar concentrado en un único objetivo y en una meta mucho más concreta.

Los elementos externos y lo irrelevantes que parecen

Para entrenar en verano hay que mantener una hidratación por encima de lo normal. Este mantra se ha repetido de forma constante, y es una gran verdad. Sin embargo, no es lo único que puede hacer el deportista. En términos de salud, beber agua o bebidas isotónicas de forma periódica es crucial, pero hay que saber mirar mucho más allá. En ocasiones el rendimiento de un entrenamiento se escapa de estas cuestiones, por lo que atenderlas será el elemento decisivo.

Todo esto refiere a las comidas que se realicen. De forma general, se come de forma mucho menos copiosa en verano. Estas comidas suelen ser más ligeras y saludables que en invierno. No obstante, será muy importante dejar un buen tiempo de reposo. Lo más recomendable son dos horas, para permitir una digestión correcta. Los efectos serán inmediatos, pues se conseguirá rendir mucho mejor, aprovechar el entrenamiento y no dejar que más factores alteren el pleno funcionamiento de este.

Ropa, horarios, temperatura…

Hay un objetivo clave de cualquier entrenamiento de verano, y es amortizar al máximo este. Para un deportista suele constituir una etapa muy dura, por lo que si decide entrenar, tiene que saber cómo hacerlo bien, logrando tener una buena experiencia. La mejor manera de querer volver a repetir un entrenamiento a pesar de las circunstancias veraniegas es aprovechándolo al máximo. Es por esto que hay muchos factores, que parecen no tener importancia, pero que son cruciales para poner en práctica todas las cuestiones anteriores, y que se complementan con la intensidad, por ejemplo.

En primer lugar, está la vestimenta. Se necesita ropa transpirable para hacer deporte en verano. Esto no tiene que ver ni con la salud ni con la comodidad, sino que afecta de forma directa al rendimiento. Suelen ser muy recomendables también los colores claros, pues conseguir captar menos calor ayuda a que el deportista no sienta una carga extra que le pueda molestar.

Por otra parte, lograr reducir la temperatura también será sensacional. Es evidente que muchos deportistas no pueden controlar esto, pues se ven sometidos a tener que entrenar en la calle o en zonas que no se pueden aclimatar. Intentar buscar zonas a la sombra, habitaciones con buena ventilación o escapar de la humedad, ayudarán a que el sudor aparezca con menos frecuencia. Esto permitirá a quien practica deporte centrarse exclusivamente en este y en nada más, logrando mejorar todas sus marcas.

Esto entronca directamente con el último punto, que es el horario. Hacer deporte a las cuatro de la tarde puede ser una locura. Es algo lógico, y entra en juego la salud, pero no solo eso. Entrenar a este tipo de horas termina siendo contraproducente. El deportista no solo no rinde bien, sino que puede acabar odiando el deporte y renunciando a entrenar hasta que las condiciones no sean buenas. Evitar las horas más calurosas del día es un factor diferencial, pues permitirán al deportista librarse de más molestias. Esto le ayudará a alcanzar el objetivo final que se busca en cada entrenamiento, lograr el máximo rendimiento posible.