Cómo iniciarte en el ciclismo de montaña

El ciclismo de montaña puede ser un poco intimidante cuando eres principiante, pero lo puedes dominar rápidamente si te lo propones. Es un deporte que ofrece grandes oportunidades de mejorar a largo plazo.

Por supuesto que requiere fuerza, resistencia y habilidad, como en toda disciplina. No puedes empezar con una salida de unos 100 kilómetros, por un terreno irregular el primer día que salgas. Es un crecimiento y mejora progresivos, tendrás que ir ganando resistencia, así como incrementar la aeróbica con el fin de aguantar recorridos extensos y poder coger práctica poco a poco.

Es normal que si es la primera vez que vas a coger tu bici para iniciarte en el ciclismo de montaña tengas dudas. Como qué bicicleta sería mejor para empezar sin hacer una gran inversión, o qué es imprescindible llevarte. Aquí podrás encontrar algunos consejos para solventar esas dudas y evitar malas experiencias.

¿Cuál es la mejor bicicleta para empezar?

La bicicleta que elijas debe de contar con dos funciones: tiene que coincidir con el nivel de habilidad del ciclista, y encajar correctamente con la persona. En concreto, no sólo tienes que tener en cuenta tu altura, sino también la longitud de tu entrepierna para adaptarte al asiento.

Por eso, comprar la bicicleta más cara que encuentres no suele ser la mejor opción. Tienes que encontrar la forma de establecer el rebote en su amortiguador trasero, y ajustar los frenos de disco te quitará el enfoque que necesita para aprender a mantenerte erguido cuando la bicicleta se dirige por un camino lleno de baches.

El material del cuadro más vale que sea resistente, de acero o de aluminio son buenos materiales, e incluso el carbono si quieres un cuadro más ligero. En estas primeras rutas no hay que buscar la velocidad, por eso no es necesario que el cuadro sea ligero, sino más bien robusto para tener una mayor seguridad hasta que mejores.

Lo mismo pasa con las ruedas, no es cuestión de medida, sino que lo importante es que estén bien radiadas y que aguanten. Pero hay que intentar que sus cubiertas tengan un buen agarre, y es que al final es el punto de apoyo que tienes.

En cuanto a los pedales, al principio los más cómodos son los de plataforma.

Son planos, y no necesitas contar con unas calas desde el primer momento. Estos son muy sencillos para meter y sacar el pie, y ofrecen seguridad al subir y bajar de la bici.

La importancia de los cambios

Utilizar las marchas es fundamental. Al comenzar con la práctica solo nos preocupamos de mantener el equilibrio y dejamos la importancia del pedaleo para más adelante.

Una marcha alta es igual a la cadena en el engranaje más pequeño de la rueda trasera, por lo que hará menos revoluciones del pedal. Aunque le da más torque, también hace que sea más difícil pedalear. Es lo mismo que si tuvieras que forzar tu peso sobre los pedales solo para que las ruedas giren.

Cuando encuentres una sección que conlleva más esfuerzo, como una cuesta arriba, cambia tu bicicleta a una marcha baja. Es decir, que la cadena pasará a estar en el engranaje más grande de la rueda trasera. Esto te permitirá girar las manivelas más fácilmente. Tus piernas girarán las bielas más rápido de lo que la bicicleta avanza, pero podrás subir la subida sin quitar los pies de los pedales.

Cambiar de marcha tiene que ver con el tiempo. Cuanto mejor realices los cambios, más eficiente será en el camino. Procura probar diferentes marchas en el camino, ya que llevará un tiempo perfeccionar las combinaciones que mejor se adapten a nuestras necesidades.

Elige el camino indicado para tus habilidades

No te lances a las zonas más complicadas desde el primer momento. Debes empezar tu entrenamiento en terrenos fáciles, tales como senderos planos que tengan curvas no muy bruscas, así como evitar descensos empinados. En estos primeros entrenamientos, practicarás por sendas muy similares a la carretera. Después ya podrás ir adentrándose en caminos más técnicos o con distancias más largas.

Debemos tener en cuenta que estamos hablando de un ciclismo todo terreno. Y dicho combo incluye justamente cualquier imponderable que nos pueda surgir dentro de la naturaleza del camino.

¿Cuáles son los elementos indispensables?

Casco

Utiliza un casco homologado, que se adapte bien a tu cabeza para que no se mueva durante el camino. No importa si los primeros caminos que tomes son fáciles, un casco te puede salvar de un buen golpe, no importa la velocidad que lleves.

Guantes

Es otro de los puntos importantes, ya que en invierno te proporcionan el calor necesario y en verano evitan que te raspes las manos en una caída. Por instinto, si tenemos una caída siempre pondremos las manos primero por lo que serán las primeras dañadas. 

Todos estos movimientos provocan fricción entre las palmas y los dedos y las empuñaduras de goma del manillar. Un par de guantes de buena calidad puede reducir en gran medida las ampollas que causan la fricción y ofrecen un poco de acolchado en las palmas.

Gafas de sol

Uno de los imprescindibles para protegerte. En este caso serán la protección para tus ojos, no solo de los rayos ultravioleta, sino que también serán una barrera para la suciedad, los insectos y el viento. Es probable que encuentres ramas de árboles y rocas voladoras mientras estás en el camino. 

Equipo de reparación

Lo más común en este tipo de aventuras son los pinchazos en las ruedas, así que lo recomendable es llevar en la bici una bolsa con una o dos cámaras de recambio, desmontables y bomba. Para ello, antes tendrás que aprender cómo cambiarlas, claro. Es una reparación simple de bicicleta pero que te puede salvar de un mal trago en medio de la montaña.