Carreras largas: ¿cómo afrontarlas?

Las carreras de larga distancia son un clásico en la mayor parte de planes de entrenamiento de running, ya sea porque quieres correr 5 o 10 kilómetros, o porque quieres enfrentarte a una maratón. Estos trayectos te ayudan a mejorar la energía y resistencia aeróbica, ya que son los cimientos para un buen corredor.

Sin embargo, en algunas ocasiones, estar tanto tiempo corriendo puede resultar aburrido. Normalmente suele pasar al principio, con las primeras carreras, cuando aun no sabes preparar tu mente para lo que viene. Así que, para poder hacer frente a este tipo de carreras sin problema, hemos recogido algunos tips para afrontar este reto. 

Una mente fuerte

Aunque pueda sonar raro, durante el entrenamiento podemos trabajar nuestra salud mental .Y es que, los beneficios que podemos extraer de este se puede extrapolar a la vida diaria. Pero, para poder hacerlo, tienes que preparar tu mente, y encontrar la motivación antes de empezar.

Visualiza el trayecto que vas a realizar, e imagínate corriendo sin problema y acabando con fuerza. Tienes que confiar en el entrenamiento que has llevado a cabo, y en el tiempo que has invertido para prepararte. Una mente positiva es mucho más fuerte de lo que pensamos. Sin embargo, si tu mente solo piensa en lo complicado que va a ser, o que no vas a ser capaz de superarlo, no hay nada que hacer. 

Aquí también puede entrar la posibilidad de correr acompañado, depende de cada persona. Si tienes un amigo o amiga que te contagia sus buenas vibraciones, y que sabes que siempre te ayuda a levantar el ánimo, será un buen aliado. Eso sí, si vas a entrenar acompañado, vuestros objetivos deben ser similares.

La hidratación y alimentación son claves

Cualquier ejercicio que suponga más de una hora, necesita de un buen combustible y de tomarlo adecuadamente. En la propia carrera te podrás valer de geles o masticables que mantengan la boca fresca. Y no olvides tomar agua frecuentemente. Lo ideal es hidratarse cada 20 minutos.

En cuanto a la alimentación, lo ideal es una dieta rica en carbohidratos que te provean de la energía necesaria para la carrera. Aquí no hay una medida exacta, tendrás que ir probando en los entrenamientos qué le va mejor a tu cuerpo. Aunque la avena con plátanos es una de las mejores alternativas, al ser suaves para el estómago. 

Pero si no eres capaz de establecer qué comida debes tomar durante la carrera, puedes tomar como punto de partida 7-10 gramos de carbohidratos por cada kilo de peso corporal. A partir de ahí, tendrás que ir adaptándolo a tus necesidades. 

Aumento progresivo y descanso

Este tipo de carreras requieren mucha paciencia por parte del runner. Y es que recuerda que aquí no se trata de correr lo más rápido posible hasta niveles inalcanzables. Si no más bien aumentar la resistencia aeróbica. Por lo que no tires la toalla en la primera carrera, dominar estos trayectos suponen muchos entrenamientos y carreras. 

Conforme te vayas sintiendo más familiarizado con esa cantidad de kilómetros de carrera, podrás ir aumentando la intensidad. También es importante tener al menos un día de descanso entre los entrenamientos. Esto le permitirá a tu cuerpo recuperar energía y reestablecer la resistencia muscular. Algunos corredores tienen incluso entre una y dos semanas de descanso si llevan a cabo entrenamientos muy duros. Pero para entrenamiento estándar, es suficiente con 24 horas de descanso para relajar las piernas y la fatiga.